sábado, 27 de agosto de 2016

EL VIEJO DIOS DEL RÍO

Escultura de dios fluvial (foto: T. Piquet/2016)
VOLTURNALIA

Queridos lectoras y lectores: nuestros personajes no nos acompañan hoy. La mayoría de ellos, aunque se naturalizaron en las Hispanias, procedían de Roma y la Italia central, así que desean estar de luto por las víctimas del terremoto que ha golpeado tan duramente a nuestro país hermano. El resto de los personajes han decidido solidarizarse con ellos.
Hoy tendréis que conformaros con lo que os cuente yo. Para compensar, os traigo la fotografía de una hermosa escultura que representa a un dios fluvial.

Porque de eso va la entrada de hoy. El 27 de Agosto se celebraban en Roma las Volturnalia, festividades y cultos dedicados a un antiquísimo dios fluvial, Volturnus.
Volturnus parece ser uno de los más antiguos dioses romanos de los que se tienen referencias y, de hecho, tenía su propio flamen, el flamen Volturnalis, dedicado en exclusiva a su culto. Durante las Volturnalia, día festivo en el calendario religioso, ese sacerdote se encargaba del debido sacrificio en honor del dios.

Según los especialistas, Volturnus habría sido el dios-río que personificaba y divinizaba al Tíber, de vital importancia para la ciudad de Roma, que se extendía por las colinas a sus orillas; y al que convenía tener aplacado, tratando de evitar los efectos negativos de sus crecidas, que, cuando se producían, inundaban las zonas bajas de la urbe.

La fotografía de hoy la tomé hace poco en unos bonitos jardines de Sevilla (España). Es una escultura del siglo XX y representa a una divinidad fluvial, inspirándose en modelos clásicos. No obstante, las representaciones greco-romanas de dioses fluviales solían retratar a hombres maduros o ancianos, con largas cabelleras y barbas de agua.

jueves, 25 de agosto de 2016

LA DIOSA DE LA ABUNDANCIA TIENE UN NOMBRE MUY CORTO



OPS

La diosa de la abundancia, o dispensadora de abundancia, se llamaba Ops. Tal como comentamos en la entrada que dedicamos a las diosas-madre-Tierra, era una de las más antiguas divinidades femeninas que, en el panteón latino, personificaban la fertilidad y la abundancia de la tierra. De ahí que se la considerase esposa de Saturno y estrechamente relacionada con el dios del que hablamos en una de las entradas anteriores, Consus, en lo relativo a la abundancia y a la protección divina de las cosechas de cereales durante la recolección y la trilla.

- Es cierto, tribuno, que Ops era una divinidad tan antigua? –
- Certísimo, querida. La leyenda dice que el rey sabino Tito Tacio, contemporáneo y coregente de Rómulo durante algunos años, le dedicó un ara a la diva… Y ha llovido mucho desde entonces sobre Roma –
- Hoy, 25 de Agosto, se celebraba la fiesta de Opeconsiuia, que, como su nombre indica, estaba dedicada a Ops –
- Así, es, a una de las advocaciones de la diosa, Opeconsiua, la más relacionada con las fechas de finales de recolección, trilla y almacenaje del grano, y, por tanto, como antes les has contado a los lectores, con el dios Consus. De hecho, el día de las Consualia, el 21, también se ofrecía un sacrificio a Ops –
- Has dicho “una de las advocaciones”, ¿tenía varias? –
- Sí, que venían a ser matices de sus ocupaciones divinas, o de los lugares que tenía consagrados en la ciudad. Ops Opifera; Ops Regia, que era la advocación más antigua, probablemente la que conocieran Rómulo y Tito Tacio, y que tenía una capilla en la Regia, al cuidado del Pontifex Maximus y las Vestales. Tenía otro templo en el Foro, en el que se celebraban las Opalia, festividad también dedicada a ella; y otro en el Capitolio, dedicado a Ops Capitolina, donde, desde hacía unos doscientos años en mis tiempos, se llevaban a cabo los cultos y ritos relativos a la fiesta de la que hablamos hoy. Y, finalmente,… -
- Perdona que te interrumpa, pero ¿ese templo del Capitolio no tuvo bastante que ver con un grave incidente en el contexto de las últimas guerras civiles? –
- No me lo menciones, hija, no me lo menciones, que me trae malísimos recuerdos – contesta el tribuno, pesaroso – El divino Julio César, antes de ser asesinado, había hecho depositar en el templo de Ops Capitolina fondos del estado por valor de setecientos millones de sextercios, poniéndolos bajo la protección de la diva. Tras su infausto fallecimiento, en la turbulenta y larga, demasiado larga, temporada que siguió a su funeral, Marco Antonio se los llevó para disponer libremente de ellos,… No fue una buena época, no –

Para sacarle del mutismo en el que sus recuerdos le han encerrado, le animo a seguir hablando de Ops:
- ¿Qué ibas a decir antes de que te interrumpiera? –
- ¿Qué? ¡Ah!, sí. Iba a decir que, muchos años después, cuando hacía también mucho que a César Octaviano lo conocíamos por su título honorífico de Augusto, se dedicó un altar a un dúo de diosas-madre, Ceres, en su advocación de Mater, y Ops, en su advocación de Augusta.

Queridos lectoras y lectores: la entrada de hoy ni lleva imagen, ni mis personajes han querido que albergara ninguna de sus humoradas; y está dedicada, como no podía ser de otra forma, a la memoria de los fallecidos en el reciente terremoto que tanto daño ha causado en nuestra hermana Italia. Para ellos, que la tierra les sea leve; para sus familiares y allegados, nuestras condolencias y más sentido pésame; y para todos los que ahora afrontan el día después de la tragedia, entereza para soportar las pérdidas y ánimos para la reconstrucción.

 

martes, 23 de agosto de 2016

¡ECHEMOS PECECILLOS A LAS BRASAS Y TENDAMOS LA ROPA AL SOL!

Pececillos (fragmento de mosaico, Pompeya)


Volcanalia

Hoy, 23 de Agosto, se celebraba uno de los días de Volcanalia, las fechas consagradas al dios Vulcano, y para hablar de ello nos acompañan el tribuno y el oficial que narra nuestras novelas. Han llegado temprano, con los hombres de la escolta refunfuñando a tres respetuosos pasos de distancia detrás de ellos.
- Es que es día de fiesta y no les ha hecho nada de gracia que les tocara escolta del tribuno, pues, aunque es una tarea liviana, saben que el regreso a los cuarteles suele demorarse, y se perderán el jolgorio – me explica el tribuno, haciendo un gesto con la cabeza hacia los legionarios, mientras éstos se desarman y se preparan para salir al patio a seguir de jardineros “voluntarios”.
Como hoy vuelve a hacer mucho calor, les dispenso de la faena, con la venia, por supuesto, del tribuno. No es conveniente que, aunque estemos en mi casa, ponga en entredicho su autoridad sobre la tropa.
He hecho sangría, y reparto vasos entre todos. Me la agradecen, contentos de, aunque se pierdan la verbena de su tiempo, no tener nada más que hacer que disfrutar del refresco en mi casa. Les gusta la sangría y me cuentan que les recuerda a una bebida de su tiempo, el vinum defrutum, pero “flojo” y frío.

- Así que, otra vez de festivaleo – les digo al narrador y al tribuno, que toman la sangría sentados conmigo a la mesa.
- Es fascinante poder tener hielo a placer, incluso en los días más calurosos del verano – comenta el tribuno, haciendo girar su vaso mientras contempla los cubitos flotando en la sangría.
- Sí. A partir de los idus, en Sextilis es fiesta prácticamente un día sí y otro no – me responde el narrador, sonriendo ante lo absorto del tribuno en la contemplación del hielo.

Como por aquí hoy en día: el calendario de Agosto está plagado de fiestas patronales y verbenas de verano. Os recuerdo que en la época en que comienzan nuestras novelas, aún quedaba algún tiempo para que se le cambiara el nombre al mes, por eso nuestros personajes lo siguen llamando de la manera tradicional, Sextilis.

- Ya comentamos en una entrada anterior que el dios Vulcano tenía muchas ocupaciones, ¿por cuál se le celebraba hoy? –
- Por sus facetas de dios agrario – responde el tribuno, sin dejar de observar como el hielo se va fundiendo en su vaso – y de divinidad protectora frente a los incendios. Era el divo del calor fecundante, así que se le agradecía la cosecha de grano recién recolectada o en proceso de recolección, según hubieran madurado las mieses cada año; y, a la par, se le pedía que la protegiera de cualquier incendio provocado por los rayos de las tormentas de verano, tanto si estaba aún en los campos, como, si ya segada, estaba en las eras o en los graneros. Era algo fundamental, así que eran ceremonias y fiestas de guardar –

Y tan fundamentales y de guardar que perduraron muchísimo en el tiempo. En las Hispanias se seguían celebrando en el medio rural, en tiempos tan lejanos de los de nuestras novelas como el siglo VII (setecientos años después), para frustración de los obispos, que se las veían y se las deseaban para que los fieles cristianos fueran abandonando lo que ellos consideraban perniciosas para la fe costumbres paganas. Como dijera en una entrada anterior uno de nuestros oficiales romanos, a la gente no le gusta que les toquen sus fiestas, y menos si éstas tienen un marcado carácter de celebración popular. Y todas las fiestas del calendario agrícola-religioso romano lo tenían.

- Volcanalia tenía también ese carácter popular en Agosto, ¿no? –
- Sí, por supuesto. Por una parte estaba la celebración religiosa, cuyos sacrificios y demás ofrendas se llevaban a cabo con total seriedad y solemnidad en los lugares sacros de Vulcano, el Volcanal, en el Foro, y el templo que se le había levantado en el Circo Flaminio, sucesivamente. A cargo, como no podía ser de otra forma, del flamen Volcanalis – contesta el tribuno – Y por otra, la festivalera, ya que, tras el oficio religioso, se iniciaban los juegos circenses en el Flaminio, eco de las celebraciones milenarias por las buenas cosechas –
- Ese eco permanecía también en algunas de las tradiciones de las fiestas, que, según parece, ya en vuestros tiempos costaba interpretar –
- Supersticiones – dice el tribuno con un gesto ligeramente despectivo.
- Tradiciones tan antiguas que ya se había perdido la memoria de su significado original – comenta el narrador, más inclinado a hablar de ellas que el tribuno – Como la de sacrificar pececillos del Tíber en el fuego del altar de Vulcano, o la de tender la ropa al sol. En nuestros tiempos se celebraban por continuar con la tradición, porque se pensaba que la morralla de la pesca del río era grata al dios y porque se creía que asolear la ropa el día 23 traía buena suerte; de forma que el flamen Volcanalis echaba los pescaditos a las brasas, mientras las calles se llenaban de ropa tendida por todas las ventanas, balcones, terrazas y azoteas –
- Sí – interviene el tribuno – Era algo así como el coleccionar las estatuas tocadas por los rayos en el Volcanal, alrededor del sitio donde se supone que había caído “el rayo”, que hizo que el cónsul Curtius mandara consagrar el lugar a Vulcano, casi medio milenio antes de nuestra época. ¿Por qué?, ¿para atraer los rayos hacia allí y desviarlos de cualquier otra parte?, ¿o por todo lo contrario, para proteger el Foro de los rayos?, ¿o porque tener junto todo lo tocado por el rayo era agradable al divo Vulcano?, ¿o porque daba buena suerte?... Podríamos hacer venir al venerable Curtius y preguntárselo, aunque dudo que se dignara a respondernos, considerándonos poco menos que descreídos e impíos –

GLOSARIO
Vulcano – Polifacético y arcaico dios romano, responsable de los rayos, de la protección contra los incendios, del calor que fecundaba la tierra fértil y hacía madurar las cosechas, del fuego del hogar (en este caso, junto a Vesta), de las fraguas y el trabajo del hierro, y de la guerra.
Volcanalia – Días festivos de carácter religioso y lúdico, dedicados a Vulcano. Uno de ellos, celebrado el 23 de Agosto, rememoraba su carácter agrario y de defensor contra los incendios producidos por los rayos de las tormentas de verano.
Volcanal – Lugar dentro del recinto del Foro de Roma, alrededor del punto en el que, en el año 445 antes de Cristo, cayó un rayo. El cónsul Curtius mandó sacralizar el sitio y dedicarlo a Vulcano.
Circo Flaminio – Uno de los circos antiguos de la ciudad de Roma.
Vinum defrutum - Vino cocido con fruta troceada, que solía tomarse tibio o caliente. También se solía llamar defrutum al mosto.
Sacrificio de peces a Vulcano – Según los especialistas en mitología y religiones antiguas, se trataba de una arcaica tradición indoeuropea, que imponía sacrificio de peces en el ara del dios del fuego, ya que éste odiaba a estos animales acuáticos.
Asoleado de la ropa el 23 de Agosto – No hay datos de ningún tipo que permitan rastrear el origen de esta tradición; así que, para nuestro uso particular, nos quedamos con la explicación de nuestros personajes, de forma que, al menos en su época, la gente creía que daba buena suerte (y el no hacerlo, mala).

- Buena suerte,… para los rateros, seguro, ya que tenían a su alcance mucha más ropa de lo habitual en los tendederos – dice el tribuno, levantando una ceja.
- Y mala,… también para ellos, puesto que podían ser castigados por adueñarse de los bienes ajenos – dice el narrador.

Para ilustrar esta entrada, un fragmento de un hermoso mosaico procedente de Pompeya (Nápoles, Italia), en el que se ve un montón de pececillos.

lunes, 22 de agosto de 2016

CORONAS DE FLORES PARA LOS CABALLOS Y EL RAPTO DE LAS SABINAS

Guirnalda de flores (fragmento de mosaico, Pompeya)



- Así que ayer no vinisteis porque estabais poniéndoles coronas de flores en el cuello a los caballos – les digo en cuanto llegan al tribuno, al narrador y a sus amigos, el oficial más guapo de las Hispanias y “el otro”.
- Y a las mulas, los asnos y los bueyes, también – me dice el narrador con total seriedad – Que ayer también tuvieron el día de fiesta -
Ante mi cara de escéptica, el tribuno se siente obligado a añadir, a modo de explicación:
- Ayer era Consualia, querida,… el día de Consus -
- ¿Y?-
- ¡Pues que es fiesta! – me dice el oficial guapo, con una sonrisa arrebatadora – Y hay carreras,… y a los caballos se les echan al cuello guirnaldas y coronas de flores –
- Bueno, – concedo –, hoy en día, también hay corona de flores para el caballo ganador en muchas pruebas hípicas –
- ¿Lo qué prueban? – pregunta “el otro” oficial.
- Carreras de caballos, amigo Tito – le aclara el más guapo.
- Es que todavía no me hago con el latín raro que se habla ahora – se disculpa Tito.
- Pues yo tenía entendido que Consus era un dios que tenía que ver con las cosechas y su almacenamiento. ¿No era algo así como el dios despensero, o el dios de las semillas guardadas? – les digo, sirviéndoles una limonada.

Al principio, cuando empecé a obsequiarles con este refresco, hacían muecas, porque les parecía demasiado dulce, pero desde que le pongo miel en lugar de azúcar, se la toman encantados. Y la razón es que, en su época, y hasta muchos siglos después, el “edulcorante universal” en toda Europa era la miel, de sabor mucho menos “dulce” que el azúcar. La acidez del limón les parece refrescante, tal como en sus tiempos se lo parecía la del vinagre, componente principal de un popular refresco de entonces.

- Pues sí, querida. Pero Consus, como otros viejos dioses, vio cambiar su culto a lo largo del tiempo. En su caso, en concreto, el primer y fundamental cambio, se debió, según la leyenda, al rapto de las sabinas -
- Cuéntanos eso, tribuno, que seguro que gustará mucho a nuestros lectores -
- Que te lo cuenten mis oficiales, que para eso me acompañan hoy -
- Tenía entendido que veníamos a escoltarte – gruñe, ceñudo, Tito, “el otro”.
- Eso también, hijo. Eso también. Y ahora, proceded, mientras yo me leo este tratadito tan interesante sobre la llamada “Revolución Francesa” -
- Suena a francos,… ¿Tuvieron esos germanos algo que ver en esa “llamada revolución”? – le pregunta el narrador.
- Vosotros a lo vuestro, que hoy, por orden expresa de mi autoridad, es contarles a los lectores sobre Consus y Consualia -
 Los tres oficiales asienten con la cabeza y se beben de un trago la limonada de sus vasos, que me tienden a la par para que se los rellene, como si lo hubieran estado ensayando.
- Pues, eso, queridita, – me dice el más guapo de los oficiales romanos de las Hispanias -, que el día 21 de este mes es Consualia, día de Consus, y ¡día de carreras! Ya sabes, circo, apuestas, cuadrigas, jinetes, espectáculos ecuestres,… -
- Creo que nuestra amiga se hace una idea, Cayo – le dice el narrador.
- Y los lectores también. Lo que querrán es que les contemos qué tiene que ver Consus con el rapto de las sabinas –
- Pues se supone que, en tiempos muy, muy antiguos, los sabinos estaban entretenidos asistiendo a las carreras de caballos de los festejos de las Consualia, que tenían lugar para celebrar que ya habían terminado los trabajos de recogida y trilla del grano. Y los romanos aprovechamos la distracción para raptar a las mujeres. Algunos eruditos opinan que Consus es el dios consejero, porque fue el que, en su día de fiesta, aprovechó para convencer a Rómulo de que era el momento más adecuado para hacerse con las sabinas, que éste necesitaba para casar a sus hombres y fundar una ciudad como mandaban los cánones –
- Nos pillasteis desprevenidos, cabrones – gruñe Tito, oficial romano de origen sabino.
- Pues haber estado alerta, y no más pendientes de las apuestas que de vuestras hijas y hermanas – se burla Cayo, el oficial más guapo, dándole un codazo.
Tito refunfuña y pone cara de querer partirle la suya.
- ¿Todavía, después de tantos siglos de haber hecho las paces, seguís discutiendo por eso?
- No – sonríe el narrador – No les hagas mucho caso a estos dos: cualquier cosa les vale para discutir un rato,… Eso dice la leyenda, y por eso mismo, Consus, que era un dios de todos los latinos, tuvo en adelante mucha mejor acogida en Roma. Se instaló su templo principal en el mismísimo Circo Máximo, y, el 21 de Sextilis, se le dedicaban las carreras, que no comenzaban hasta que el flamen Quirinalis y las Vestales realizaban las ofrendas de rigor allí, en uno de los extremos del circo, donde Consus tiene su hogar, bajo tierra, como correspondía a un antiguo dios de las semillas -
- Has mencionado al sacerdote de Quirino, ¿Consus no tenía sacerdote propio?
- No. El flamen de Quirino, dios de la agricultura y la fecundidad de la tierra, se ocupaba de las Consualia, ya que la relación de ambos dioses era lógica,… y también porque sus atribuciones oficiales incluían muchas actividades públicas, como, en este caso, ofrecer las primicias de la cosecha de grano a Consus. La agricultura era fundamental y para la buena marcha de la vida agrícola era necesario atender a muchas divinidades, así que el Quirinalis era un flamen muy ocupado – explica el narrador.
- ¿Vosotros tenéis aquí un templo dedicado a Consus?,… lo digo por lo de las coronas para los caballos de ayer –
- Y para las mulas – me dice – No. Templo propiamente dicho, no,… -
- El viejo Consus, que no es tonto, prefiere vivir en su casita subterránea del Circo Máximo, linda – le interrumpe y me dice el oficial más guapo de las Hispanias, con un guiño seductor.
- No le escuches, que hoy está inspirado – me dice el narrador, dirigiendo una sonrisa torcida a su amigo – La cuestión es que, visto lo sucedido el año pasado, levantamos un altar en su honor,… -
- Fue idea de éste – el guapo Cayo señala con el índice al amigo de ambos.
- Pareces un niñato acusica – gruñe Tito.
- ¿Niñato yo? Pero mira quién fue a hablar, que,… –
- Baja ese dedo, o te lo arranco de un mordisco – le amenaza Tito, y ambos se enzarzan en una discusión del tipo “y tú más”, que omito traduciros del latín cuartelero.
- ¿Va a ser necesario que imponga orden? – pregunta el tribuno, levantando un momento los ojos de su lectura en el sofá.
- No, tribuno. Se les pasa enseguida y tan amigos – le dice el narrador, haciendo una seña imperativa a sus amigos para que se callen –
- ¿Cómo les aguantas? – le pregunto por lo bajo.
- A duras penas – me responde en el mismo tono, con una sonrisa resignada.
- ¿Qué fue lo del año pasado? – pregunto, volviendo al tono normal.
- Demasiado bien lo sabes, Flaquilla, ya que me ayudaste a transcribirlo al latín de hoy en día que habláis por aquí. Y me temo que voy a tener que decirles a los lectores lo mismo que les dices tú otras veces: hasta que no salga la novela, tendrán que esperar para saberlo -

GLOSARIO
Consus – Dios romano/latino arcaico, vinculado a la agricultura como patrón de la germinación y las semillas de los cereales.
Quirinus – Dios romano arcaico, patrón de la agricultura y la fertilización de la tierra.
Consualia – Días festivos consagrados a Consus. Uno de ellos, el 21 de Agosto, tras terminar los trabajos de siega y trillado del trigo.
Flamen Quirinalis – Sacerdote encargado de los cultos relacionados con Quirino y otras divinidades de la vida agrícola.
Vestales – Sacerdotisas del culto a la diosa Vesta.
Rapto de las sabinas – Evento del conjunto de leyendas fundacionales romanas. Rómulo, el héroe fundador, necesitaba mujeres para que sus hombres pudieran formar familias, y así, tener una sociedad ordenada conforme a las normas de la civilización para la ciudad-estado que proyectaba. El dios Consus le habría aconsejado que raptaran a las hijas y hermanas solteras de los sabinos, otro pueblo latino que vivía cerca del lugar elegido para fundar Roma. Así lo hicieron, y, aunque se casaron debidamente con ellas y las trataron con dignidad de esposas, no de esclavas o prisioneras, el hecho del rapto hizo que los sabinos se levantaran en pie de guerra contra los romanos. Las mujeres sabinas se interpusieron entre ambos ejércitos y mediaron entre sus familiares y sus maridos, consiguiendo que pactaran ya que, aunque de forma algo irregular, habían acabado siendo familia.
Carreras de caballos – Deporte favorito de nuestros antepasados romanos. Se celebraban en el circo, edificación que hacía las veces de los actuales hipódromos. Los deportes ecuestres incluían las carreras de caballos, de mulas y de asnos; así como las carreras de carros ligeros, denominados según el número de caballos del tiro. Los más habituales eran las bigas (tiro de dos caballos) y las cuadrigas (tiro de cuatro caballos en paralelo), pero también se celebraban competiciones de carromatos con tiros más numerosos y complejos. Había asimismo concursos de habilidad ecuestre (equilibrios, acrobacias) y de doma, similares a los que podemos ver hoy en día en los espectáculos circenses.