miércoles, 21 de febrero de 2018

CÁCERES, DONDE TODO EMPEZÓ...

Fachada del Palacio de la Isla (Foto: cortesía de la Biblioteca Pública Municipal de Cáceres, España)
Queridos amigos y lectores:

El próximo día 28 de febrero, miércoles, a las 19:00 horas, estaremos en la Biblioteca Pública Municipal de Cáceres, presentando "Caballos de octubre" a los lectores cacereños.
El lugar de encuentro será el salón de actos de la Biblioteca que tiene su sede en el Palacio de la Isla.
Dicho palacio, - para los que no residáis en Cáceres -, es uno de los hermosos edificios de su conjunto histórico-monumental, que hace que esa bella ciudad extremeña sea Patrimonio de la Humanidad. Se encuentra en la Plaza de la Concepción, y, en la fotografía de la izquierda, podéis ver su magnífica fachada, con elementos tardo-góticos y renacentistas.


La Legión X vuelve a la vía. Recogida la tropa dispersa, hallado el tribuno Galo y desmontado el campamento temporal de la playa, nuestros personajes regresan al norte, a los que durante una temporada fueran sus cuarteles, junto a la antigua ciudad de Norba, en la Hispania Ulterior.
- ¿Ya de vuelta, queridos?
- Sí, por el cetro de Júpiter tonante, ¡por fin! - resopla el primipilo Cornificio.
- Bueno, bueno,... pero no os podréis quejar, que el Carnaval de Cádiz es muy divertido.
- Sí, pero también nos ha dado demasiados dolores de cabeza.
- Sobre todo, ¡hicks!, de resaca - apunta el centurión Primitivo con lengua de trapo, levantando el índice.
- ¿Tú no ibas a irte ya a dormir, hermano Primitivo? - le dice el centurión Martino, cogiéndolo de un codo, para ayudarle a estabilizarse.
- Shi - responde Primitivo, con un gesto de afirmación. Al bajar la cabeza, vuelve a perder el equilibrio.
- ¡A la cama! ¡Ya! - le ordena tajante Cornificio. Cuando Primitivo, con la ayuda de Martino, que le va sosteniendo como buenamente puede, regresa al pasado, añade pesaroso: - Me temo que, a este paso, vamos a tener que darle la baja del servicio activo. Y no estamos como para ir perdiendo centuriones...
- ¿Encontrastéis a Galo? - le pregunto a Sereno, que acaba de llegar.
- Sin más novedad, primipilo. El destacamento ya está en marcha... Que Salud y Fortuna sean contigo, Flaquilla. Sí, le encontramos -
- En muy buena compañía - añade Cornificio, con una sonrisilla pícara - Nuestro tribuno está hecho un tunante de primera clase... Aunque, como nos descuidemos, se nos casa otra vez.
- ¿Otra vez?... Eso suena a chisme de los buenos, queridos. Contádnoslo a los lectores y a mí.
- Ni hablar. Somos más discretos que tumbas sin epitafio - dice Cornificio, y, para evitar que insista, cambia de tema - Sereno, niño, ¿te has asegurado como te dije de que Galo va en la cabeza del convoy?
- Sí. Tus órdenes se han cumplido: le empaqueté en la carreta de los suministros médicos, hice que mi optión la llevara a cabeza y mis hombres marchan junto a ella, para asegurarnos de que el tribuno hace el viaje de vuelta... al frente del destacamento.
- Como corresponde.
- Como corresponde.
Los dos oficiales intercambian un guiño.
- Es que si no, Flaquilla, no había manera: primero, de sacarlo de Gades; y segundo, de evitar que nos haga parar a cada dos por tres millas, para visitar a algún conocido, amiguete o paciente - me explica Cornificio.
- Que, a veces, resulta ser las tres cosas a la par - añade Sereno.
- ¡Ya volvemos a casita! - canturrea el centurión Plácido, entrando en el salón y dirigiéndose a la cocina, cargado con un cesto de mimbre que parece pesado.
- ¡Plácido! - le llamo - ¿Qué llevas ahí?
- Un regalito que te traigo de Gades: unos lobos de mar que más grandes no los habrás visto en tu vida, y vienen vivitos y coleando todavía... Ésa es la ventaja de poder andar de un lado para otro, y de una época a otra, con tanta facilidad... También te he traído una docena de cangrejitos... No se te olvide ponerlos pronto a cocer.
Una lubina, para los antiguos, lobo de mar (fragmento de mosaico)
- A propósito, Plácido - le dice Cornificio - No creo que toda esa cantidad de pescado que has hecho cargar con las provisiones aguante mucho. El tiempo parece que se abonanza -
- Bien. Pues para que no se estropee, estaremos comiendo pescado seguido en los próximos días.
- Eso significa pescado para desayunar, para almorzar y para cenar - me explica Sereno, por si yo no lo había entendido.
- ¡No os quejéis! Que después, vayan los dioses a saber cuándo podremos volver a comer pescado fresco de nuevo.
- Allí comemos pescado de río.
- No es lo mismo - dice Plácido con el tono del que asevera una verdad universal - Donde se ponga un buen salmonete,... - se marcha rezongando.
- Bueno, queridos, hablando de "allí": algunos lectores me han preguntado que a qué viene lo de poner "donde todo comenzó" al hablar de Cáceres. ¿Se lo contáis?
- Es que, en nuestros tiempos, - comienza Sereno -, lo que hoy se llama Cáceres, se llamaba Norba Caesarina, y nosotros estábamos acantonados, de manera provisional,...
- ¡Provisional! - resopla con fastidio Cornificio.
- ... en un antiguo castra muy próximo a ella... Que, según se ha informado el tribuno Galo, hoy se conoce como "Cáceres el Viejo". Y allí tuvo lugar el crimen que significó el comienzo de la primera investigación que relato en mis comentarios.
- ¿Queréis verlo?... Aquí, en el ordenador.
- ¿Se puede ver nuestra fortaleza en la caja bizarra? - pregunta Sereno.
- Sí, gracias a un instrumento llamado Google.
- ¡Ya estamos con las palabritas bárbaras! - gruñe Cornificio.
- Vamos a poner una foto, para que también lo vean los lectores.

"Cáceres el Viejo" (foto: Google Maps)
- ¡¡Rayos de Júpiter sacrosanto!!
- ¿Qué os sorprende?, ¿verlo así, a vista de pájaro?
- No - dice Sereno, sin darle mayor importancia - Parece un plano.
- Lo que nos sorprende es que está hecho una mierda - dice Cornificio - ¿De verdad es esto todo lo que queda de una fortaleza de las nuestras después de dos milenios?
- Pues sí, queridos. e incluso mucho menos. Precisamente, hace un par de días, un conocido diario extremeño publicaba una entrevista con dos científicos que han descubierto los restos de otro castra. Del vuestro siempre hubo ruinas, y algo de su historia quedaba en la memoria colectiva de la gente. Pero de éste sí que no quedaba nada, ni noticia, ni escombros o señales de restos soterrados, y para localizarlo han tenido que utilizar los medios más modernos y sofisticados de teledetección. Podéis verlo en la fotografía del periódico.
Fotografías del diario Hoy


A la izquierda, una foto como la que hemos puesto de "Cáceres el Viejo", para que comprobemos que no se percibe nada en el suelo. Y a la derecha, el resultado de realizar esa misma fotografía con un nuevo sistema mediante la aplicación de los rayos láser, en el que podemos ver la silueta del castra, muy similar a la del vuestro.

- Pues no sé que rayos de qué dios serán esos "láser"... - murmura Cornificio -, porque parece intervención divina.
- Son fotos del mismo lugar.
- Sí, querida, eso lo veo, y reconozco los arroyos y las otras señales del terreno.
- Pues no hay nada de divino en ello, sólo tecnología.
- No, si ya...
Los dos centuriones estudian con detenimiento las fotografías aéreas y comienzan a hablar en latín entre ellos, en voz baja.
- Estoy aquí, queridos... ¿Qué sucede?
- Que no sois capaces de quedaros quietecitos nunca, jodíos modernos - dice Cornificio, frunciendo el ceño.
- ¡Ay! ¡Qué vosotros sabéis la historia de ese campamento!
- ¡Pues claro! - dice Sereno, también con el ceño fruncido.
- ¡Contádnosla!
- Ni hablar - se cierran en banda.
- Pero ¿os imagináis el gran favor que nos haríais?... Poner en pie la historia de ese yacimiento arqueológico llevará mucho tiempo, y mucho debate entre los especialistas,... cuando vosotros podríais zanjarlo en un ratìto de nada...
- No es no, y significa no - dice Cornificio.
Sereno le secunda moviendo la cabeza negativamente. Cuando voy a seguir intentando convencerles, entra Nino, el optión de Sereno.
- Con tu venia, mi primipilo. Mi centurión: tenemos problemas con el tribuno Galo.
- ¿Qué clase de problemas? - pregunta Sereno con un suspiro de fastidio.
- Insiste en que paremos en Asta, para visitar a la ilustre matrona con la que hizo amistades en Gades; y amenaza con echarse abajo de la carreta e irse a pie si no lo hacemos.
- ¡Me cago en to lo que se menea! - Cornificio se levanta airado - Vámonos de vuelta, niño, que la vamos a liar...
Los tres militares salen en tromba del salón y regresan al pasado a toda prisa.
Yo, como sé que les veré en Cáceres dentro de una semana, no me altero: ya me contarán cómo les ha ido el camino de vuelta, que, por lo que parece, va a ser muy entretenido; y ya tendré tiempo entonces de agradecer a Plácido el pescado y el marisco que me ha dejado en la cocina.
- Si te refieres a esos cangrejos que acabo de matar a escobonazos, mejor los tiras a la basura - me dice Prisca, a la que ninguno hemos visto llegar esta tarde.
- ¿Que has matado a los cangrejos a escobazos?
- ¿Qué querías que hiciera, hija? Eran enormes y estaban por ahí, correteando por el suelo de la cocina,... y se vinieron todos a por mí, amenazándome con esas pinzas monstruosas... Hice lo que tenía que hacer: agarré la escoba y ¡listo! Ya no tienes que preocuparte por estos bichos asquerosos - dice, cogiendo el recogedor.
- Marisco, Prisca, los cangrejos no son bichos, ni monstruos; son marisco. Una exquisitez gastronómica.
- Una porquería de bichos que valen una cantidad astronómica. Eso es lo que son - me sigue diciendo, mientras tira a la basura lo que ha quedado de unos grandes y espléndidos centollos, después de emprenderla a golpes contra ellos con la fregona.

En fin, amigos, aquí tenéis la invitación para lo de la semana que viene. Recordad: a las 19:00, en el Palacio de la Isla, Plaza de la Concepción, Cáceres.
Las fotografías que ilustran esta entrada son:
- Fachada y puerta principal del Palacio de la Isla (Cáceres, España), cortesía de la Biblioteca Pública Municipal de Cáceres.
- Fotografía aérea del yacimiento arqueológico "Cáceres el Viejo" (Google Maps).
- Fotografías aéreas del artículo publicado por Mª Ángeles Morcillo en el diario digital Hoy.es, el 18-02-2018, con una entrevista a los investigadores T. Cordero y E. Cerrillo sobre su descubrimiento.

domingo, 11 de febrero de 2018

CÁDIZ Y CARNAVALES

La Caleta, Castillo de Sta. Catalina, Cádiz, España (Foto: T. Piquet/2015)
Queridos amigos y lectores:

El pasado día 2, tuvo lugar el encuentro con los lectores gaditanos, del que vamos a hacer la pequeña crónica que suelo.
Llegué temprano, dando una magnífica caminata por el paseo marítimo, que, en parte, sigue el trazado de la Vía Augusta en el que fuera su tramo de acceso a la antigua Gades, por el istmo que unía la isla principal con la costa. De mis personajes, ni señal,... y mirad que un destacamento legionario romano es algo que ocupa mucho espacio. Pero nada, amigos, ni un solo miles a la vista.

La librería (Foto: Las Libreras)


Allí todo estaba a punto: los libros, los carteles, los asientos...
Nos reunimos en la acogedora sala del sótano de Las Libreras, acondicionada con mimo para la ocasión por nuestras amigas Susi y Pati. Mientras esperábamos que fueran las 19:00, charlamos entre nosotras; con alguna lectora que aprovechó su rato de hacer compras en la librería para interesarse por el encuentro y por la novela; con las amigas que iban llegando...

Planta sótano de Las Libreras



Todo preparado






Y me enteré que estábamos en las semifinales del concurso de agrupaciones del Carnaval: un competidor tan difícil de batir como el fútbol a la hora de pretender que asista mucha gente a un evento literario.


Cierto, asistió poca gente, pero muy interesada, que es lo principal. Y tampoco me voy a quejar, porque supe de buena tinta que mis propios personajes se habían dispersado por la ciudad, mezclándose con el ambiente festivo, ¡e incluso andaban metidos en el Falla!.

El encuentro acabó derivando en una animada tertulia, ya que entre los asistentes había otros dos escritores de novela histórica y otra arqueóloga,... y nos dieron las 9 de la noche hablando por los codos, no sólo de "Caballos de octubre" y su "universo novelesco", sino de otras novelas, del género en particular, de Historia romana, de museos, de yacimientos arqueológicos... Hubiéramos seguido allí - ¡gracias por los vinitos, Susi! -, pero Las Libreras tenían que cerrar, que ya iban siendo horas.
Firmé pocos ejemplares, pero con mucho gusto y cariño, como recuerdo de una tarde estupenda.

Los tertulianos
 - Muy bonito - dice el primipilo Cornificio, sentándose a mi lado, junto a Sereno. Los dos traen ojeras que delatan la falta de sueño.
- Muy bonita vuestra deserción en masa, queridos... Que os fuisteis para Cádiz con tiempo de sobra y ni os vi el pelo.
- Vamos a hacer como si no hubiéramos oído lo que has dicho, Flaquilla, porque no sabes el trabajo que hemos tenido en Gades - me dice Cornificio, muy serio.
- ¿Qué pasó? - les pregunto.
- De todo - me dice Sereno, cariacontecido.
- Informa, Sereno - le ordena Cornificio.
- Fuerzas dispersas. Centuriones que no daban abasto para encontrar y controlar a sus hombres. Demasiado vino. Demasiadas tabernas. Demasiado jolgorio por las calles. Una ciudad muchísimo más grande que la que nosotros conocimos, con muchísimas más posibilidades de parranda,... y en fiestas. Muchísima gente y casi toda disfrazada...
- A más de un centurión le voy a imponer una multa que se le van a caer las crines del casco - gruñe Cornificio - Demasiado tortoleo entre el presente y el pasado, para verse en el dichoso "buctrailer", y los hombres dejados de la mano de los dioses...
- Que por ser Carnaval, suponemos que debe tratarse de Baco, y como al buen divo le gustan el vino y el jolgorio, pues... - apunta Sereno.
- Descontrol asegurado - gruñe Cornificio - ¡Que no es normal que nos encontráramos a contubernios completos de legionarios, borrachos como cubas, subidos a tablados por las plazoletas de Gades, cantando canciones chuscas a voz en cuello! ¡¡¡Y bailoteando con los descendientes!!!
- ¿Y cómo fue la cosa? - me atrevo a preguntar, haciendo grandes esfuerzos por aguantar la risa.
- Regular - vuelve a gruñir Cornificio - Sereno, informa.
- Casi llegamos a la final en el Falla - me dice Sereno, después de consultar las anotaciones de su tablilla - El tercer contubernio de la centuria de Silvano estuvo a punto de pasar a la final, porque les confundieron con una chirigota que "iba de romanos". Por lo visto gustaron tanto a la gente en la calle, que se los llevaron casi a hombros hasta el teatro y los metieron en el concurso, bajo el lema "Nerón nos mata de risa". Y el destacamento de la Sexta estuvo entre los candidatos a la Aguja de Oro al mejor tipo para comparsas, también por "ir de romanos" y resultar "muy verídicos", a juicio del jurado.
- ¡La que se habría armado, de saberse quienes sois en realidad! - me entran escalofríos.
- Llegamos a tiempo - explica Cornificio - Y pudimos parar ese desatino. Yo les iba a sacar de allí a vergajazos, pero a Sereno se le ocurrió algo menos expeditivo y que encajó mejor entre los descendientes.
- Les dijimos - explica Sereno - que no podíamos concursar, que, y eso era cierto, no estábamos debidamente registrados como agrupaciones carnavalescas. Les contamos la mentira de que somos de una asociación de recreacionistas históricos y estábamos comprobando si nuestros nuevos uniformes "de romanos" eran los bastante "verídicos". Salimos del entuerto, aunque a los muchachos de Silvano les sentó fatal: estaban seguros de que iban a ganar, porque al público le encantaban sus estribillos en latín. No los entendían, pero, por las risotadas y los gestos de los legionarios, captaban el doble sentido.
- Cualquiera captaría de qué va una canción en latín, sin saberlo, con sólo ver como esa caterva de mastuerzos se levantaban las túnicas y hacían "cu-cú"... Anda, Sereno, recoge y vámonos, que todavía tenemos mucho trabajo por Gades.
- Pero todo no será trabajar,... - les digo.
- No. Paramos para comer y beber algo en una tabernita que encontramos en una esquina. Acogedora, discreta, con buen vino y pescado bien fresco. Allí, dejando que piensen que somos de una agrupación "que va de romanos", nos reunimos los centuriones, mientras vamos recogiendo a nuestros hombres dispersos y los hacemos ir al campamento provisional que hemos montado en la playa,... porque otro sitio no hemos encontrado a propósito... Bueno, dimos con uno, amplio y bien cercado por altos muros y graderío, parecido a un anfiteatro, pero nos dijeron que no podía ser, que era un "estadio de fútbol", y había "partido"... ¡Cómo ha cambiado el mundo!... Y ahora ¡hala!, a seguir buscando legionarios dispersos por Gades.
- ¿Y el tribuno? ¿Dónde anda, que no le he visto en días? 
- Ésa es otra, Flaquilla - me dice Sereno - Nosotros tampoco, y no conseguimos dar con él.
- El tribuno fue el primero que, en cuanto llegó a Gades y se encontró con sus amigotes, se esfumó... Nos está costando el sueño de tres años, por lo menos... Pero no podemos volver sin Galo.
- Según la última pista que nos dieron, le habían visto en compañía de una ilustre matrona de la ciudad de Asta, venida a Gades a acompañar a una amiga - me cuenta Sereno.
- Él siempre se rodea de buenas compañías... Lo investigaremos,... pero antes, todavía tenemos que recoger a un buen montón de borrachos desorientados y sacar a otros tantos cantantes aficionados de los tablados, los corrillos y las cabalgatas de la ciudad.
- Oye, Flaquilla, y ese Nerón al que todos en la Gades de hoy en día conocen, ¿quién es? ¿Le conocemos nosotros? - me pregunta Sereno.
- No, en absoluto. Vosotros, si acaso, conoceríais a su tatarabuelo, o a su bisabuelo de niño. "Ese Nerón" vivió muchos años después que vosotros.
- Pues famoso debió ser, porque todos nos preguntan por él: "¿dónde has dejao a Nerón, pisha?"
- ¡Io,... Carnaval!



AGRADECIMIENTOS

A todo el equipo de Las Libreras, por hacer posible una tarde estupenda; y sobre todo a Susi y Pati, por aguantarnos de tertulia hasta las tantas. Y a los tertulianos, por la conversación, el debate y la cordial compañía: a Ángeles y Rosalía, fieles seguidoras de las andanzas de "mis muchachos"; a José Antonio y Fruco, tan metidos en esta aventura de escribir novelas como yo; a Rocío y Mariano, apasionados por la Historia, nuevos amigos y lectores "conquistados".

BOOKTRAILER

Aquí está, queridos amigos y lectores, el booktrailer que Universo la Maga ha creado para "Caballos de octubre".











jueves, 1 de febrero de 2018

CAMINO DE CÁDIZ

Queridos lectores y amigos:

¡Nos vamos para Cádiz! La ciudad decana de Europa occidental nos espera. La antigua Gades de mis personajes nos acogerá mañana por la tarde, en la estupenda librería "Las Libreras", donde mantendremos un ameno encuentro con los lectores gaditanos. 

- ¡Pero vamos a ver! ¡Por el Santo Genio de la Legión! ¿Se puede saber qué coño estáis haciendo todavía por aquí, contubernales? Que el destacamento ya lleva tres días en camino, y no podemos estar tortoleando entre el pasado y el futuro todo el tiempo... ¿Y tú también, tribuno? - entra protestando el primipilo Cornificio.

- No pasa nada, hijo mío - le dice el tribuno, sentado frente al ordenador, con varios centuriones mirando también la pantalla por encima de su cabeza y sus hombros.
- ¡Qué no pasa nada! - replica Cornificio, con retintín - No pasaría nada si no pretendieras que fuésemos parando en cada villa, ciudadela o ciudad en la que vivan algún paciente o conocido tuyo... Que a este ritmo no llegamos ni en Saturnales...
- Me he informado y en Gades están en fiestas... Lo que llaman "Carnaval", algo parecido a nuestras Saturnalia, pero sin cuestiones religiosas de por medio - dice el centurión Martino, el oficial más guapo de las Hispanias, muy festivalero.
- O sea, - concluye el centurión Canuleyo con una sonrisa pícara, - sólo jolgorio.
- Y vino, disfraces, música,... - añade el centurión Primitivo, con la misma expresión.
- Pues si tantas ganas de jolgorio tenéis, machotes, ¿qué cojones seguís haciendo aquí, mirando la caja bizarra ésa? - les sigue regañando Cornificio.
- Es que nos estamos viendo en eso que llaman "buctrailer" nuestros descendientes... ¡Mira, mira! Los chicos de mi segundo contubernio marchan mejor que los tuyos, Manilio,.., que parece que les pesa demasiado el escudo.
- Y a los tuyos les pesa el culo, que no los haces ir bastante por el campo de instrucción.
- No discutáis, hijos... A ver, Flaquilla, diles a nuestros descendientes dónde y cómo pueden vernos en sus cajas bizarras, por si todavía no se han enterado.
- Cierto, tribuno, gracias por recordármelo. Queridos amigos, aquí os dejamos el enlace al booktrailer en YouTube. Pasaos y veréis qué buen trabajo ha hecho el equipo de Universo la Maga: una ventana al pasado, para que podáis asomaros y echar un vistazo al tiempo de "Caballos de octubre".

https://youtu.be/eYI_xk5C5x0  

- ¿Dónde está Sereno? - pregunta el centurión Martino - Seguro que habrá engordado un montón de libras al ver su nombre en los letreros.
- Sereno está llegando a Gades - le responde Cornificio - Como deberíais estar haciendo vosotros, caterva de curiosos... Que hasta los de la Sexta van a llegar antes.
- ¿Los de la Sexta? - pregunta el centurión Silvano - ¿Qué pintan los de la Sexta en Gades?
- Pues que se han enterado de que están en fiestas y no quieren perdérselo. En cuanto lo supieron, salieron en tromba.

Los chicos de la Sexta, camino de Gades (foto cortesía de Legio VI Eburacum)

- ¡Pues vámonos nosotros también corriendo!,... que son capaces de llegar antes.

Todos, incluido el tribuno, al que se llevan cogido de los codos, prácticamente en volandas, se marchan corriendo a alcanzar a sus hombres, que, en el pasado, ya tienen Gades a la vista.
Como saben que yo partiré para allá mañana mismo, con los medios de hoy en día, me dejan un presente para que me dé buena suerte ;)
Nuestra mascota, el sileno, se parte de risa en su pared.

Falo propiciatorio de salud y buena suerte (Foto: Pete Savin/2016)

 

martes, 16 de enero de 2018

NOVEDADES

Queridos amigos y lectores:

Tenemos novedades importantes. En breve se estrenará el booktrailer que los creativos de Universo la Maga han diseñado para "Caballos de octubre".
Yo, privilegios de autora, ya lo he visto y puedo aseguraros que el equipo de ULM ha hecho un gran trabajo.
El guión que sustenta ese vídeo de poderosas imágenes - y música muy en la línea -, es el siguiente:


"En el lejano occidente del mundo antiguo, hubo una vez una guerra. Un testigo de excepción, el centurión A. M. Sereno, escribió sobre los acontecimientos. Sobre un tiempo de guerra en el que además tuvo que hacer las funciones de policía, porque el crimen nunca descansa.
                Sereno, un inquisidor en el fin del mundo, narra los casos que tuvo que resolver, con el apoyo de sus camaradas de la Legión X,  durante su estancia en Hispania (entre los años 30 y 10 antes de Cristo). Así, tanto en “Caballos de octubre”, como en el resto de la serie, nos encontramos con una mezcla continua de historia y crimen; vida cotidiana y misterio; drama y comedia; guerra y paz; por toda la geografía de la Hispania antigua, tras los pasos firmes de las legiones romanas, junto antes de nuestra era."

- Bien, Sereno, ¿qué te parece?, ¿crees que en este breve guión que les pasé a los amigos de ULM conseguí resumir tus comentarios?
- Resumir, resumir,... lo que se dice resumir... ¿No es, Flaquilla, muy poco texto para tanto comentario?, que ya sabes la cantidad de volúmenes que dejé archivados en aquella caja.
- ¿Y qué rayos de Júpiter es eso de buctrailer, o cómo coño se diga? ¿Más palabritas de bárbaros? - interviene el primipilo Cornificio, sentándose con nosotros.
- Es un resumen muy breve, en imágenes, con un fondo musical y algunas frases, del contenido de un libro... Ya os he comentado en otras ocasiones, queridos centuriones, que hoy en día prima eso de que una imagen vale más que mil palabras... A todo el mundo le gustan las narraciones visuales,... eso que llamamos películas o vídeos,... incluso para presentar libros.
- ¡Ya!. Con tal de no leer, nuestros descendientes hacen el pino - gruñe Cornificio.
- No, no. La gente a la que le gusta leer va a leerse el libro de cualquier forma. Pero aun así, también van a disfrutar del vídeo. Y los que estén indecisos, en cuanto os vean en acción, también querrán leer la novela.
- ¿Nos vean? Pues no quedamos que vosotros no podéis ver el Pasado directamente...
- Así es, Cornificio. Pero, con lo que sabemos, lo recreamos... Habéis quedado muy bien, y a ti, en concreto, se te ve "glorioso" y muy en tu papel.
- Menos guasa, resalada - me gruñe, aunque echa un vistazo de soslayo a la pantalla del ordenador, donde está empezando a reproducirse el vídeo del booktrailer.
- Cierto, cierto - dice Sereno, con una sonrisilla - Ése que hace de ti no lo hace tan mal, hermano mayor.
- A ver... ¡Anda!... ¡Eh! - grita, con su voz de trueno - ¡Centuriones de la Décima! ¡Conmigo! ¡Venid a ver esto, hermanos, que no tiene desperdicio!

No, no lo tiene, amigos y lectores, os lo puedo asegurar ;) 
Estad atentos a las redes sociales... 

domingo, 24 de diciembre de 2017

NAVIDAD/2017

¡¡Felices fiestas, queridos lectores!!


 ¡¡IO, SATURNALIA!! ¡¡Hips!!

- Sacad a Primitivo de debajo de la mesa - ordena el primipilo Cornificio.
- ¿Todavía le dura la curda?
- Sí, querida. Es que es muy resistente al vino - dice el centurión Martino con una encantadora sonrisilla.
- ¡Tú, guapito cantamañanas! - le interpela el centurión Plácido desde la puerta de la cocina - Remángate y tira para acá, que necesito más manos en las pilas.
- Pues haz venir a alguno de tus pinches - Martino hace el intento de protestar.
- ¡Ni pensarlo! ¿No queríais una cena sólo para oficiales?... ¡Pues a pringar en el fregadero! Y tú, bonita, ¡fuera!, que ya deberías saber de sobra que no quiero mujeres en mi cocina... Y... ¡cojones de Marte divino!,... no me entretengáis más, que se me va a quemar el pescado...
- Venid un momento, queridos, que le vamos a desear una feliz Nochebuena a todos nuestros lectores.
- ¿Nochebuena?, ¿pues no era Navidad?
- Ya te lo explicamos el año pasado, Canuleyo - le dice Cornificio. 
- Pues se me ha olvidado la diferencia.
- Será el vino que llevas trasegado, contubernal - le dice el centurión Manilio, dándole con el codo. 
- Será eso, jo, jo, jo.
- Sereno, por favor, ayúdame a repartir estas copas...
- ¡Más vinoooo! - exclaman varios a la vez entre carcajadas. 
- Tú llamarás vino a este calducho coloreado, tan flojo que ni agua hace falta para aclararlo.
- No seas mijitas aguafiestas, Cararrota, que cosas peores hemos bebido - le dice el centurión Curcio. 
- Siii... Me acuerdo de aquella tasca a las afueras de Alejandría, cuando todavía vivía Marco Antonio...
- ¡¡¡Calla!!! - le silencian todos.

- Señores centuriones, por favor, vamos a desear a nuestros lectores...
- ¡¡Felices Saturnalia!!
- ¡¡Navidades, tarugo!!
- ¿Pues no era Nochebuena?
- ¡¡Io, Saturnalia!! ¡¡Hipppsss!
- ¿Todavía sigue Primitivo debajo de la mesa? 

En fin, amigos, con la cena en el horno y todos, más o menos, atareados preparando la mesa, mis personajes principales y yo os deseamos de todo corazón

¡¡¡FELICES FIESTAS!!!

jueves, 21 de diciembre de 2017

LA DIOSA DEL SECRETO

Reloj de sol (Baelo Claudia, Cádiz, España)
Hoy, 21 de diciembre, nuestros antepasados romanos celebraban las fiestas de la Diosa Angerona, conocidas como Angeronalia o Divalia. Ésta era una divinidad muy antigua, relacionada con otras cuyas festividades tenían lugar en este último mes del año, como Ops, Larentia o Saturno. Era una divinidad de renovación y se la consideraba como diosa de buena voluntad y de los momentos favorables. Su templo estaba cerca de una de las puertas de la antigua cerca protectora de la ciudad de Roma, en la Curia Acculeia, al norte del monte Palatino. Y su efigie tenía la peculiaridad de estar representada con un dedo sobre los labios, haciendo el gesto de guardar silencio, lo que dio lugar a que, olvidado el verdadero significado de ese gesto con el paso de los siglos, los eruditos elucubraran diversas explicaciones, desde la propia antigüedad hasta nuestros días. Una de las explicaciones era que, o bien guardaba un gran secreto, o bien ella misma era el secreto, una especie de seguro de divinidad disponible, mediante el que los romanos se reservaban como último recurso a esta diosa, a la que ningún enemigo podría recurrir para que retirara su favor a la ciudad.
Figura danzante (Nápoles, Italia)

No obstante, la ubicación de sus fiestas hacia el solsticio de invierno, la ponen más en relación con las potencias divinas que se consideraba que estaban detrás de la renovación de la vida y la naturaleza, que se producía cada año y cuya primera señal era el que los días volvieran a crecer paulatinamente desde finales de diciembre.

- También teníamos una explicación médica para el nombre y el culto de Angerona – dice el tribuno Galo, entrando en mi salón.
- ¡Vaya, al final sí que habéis venido!... Pensé que este año la resaca de las Saturnalia era de las que hacen época.
- ¡¡¡Io, Saturnalia!!! – vociferan, festivos, varios de los centuriones, que entran cogidos del brazo unos de otros.
- Sí, hijita, no andas desencaminada: la resaca ha sido, y todavía es, monumental, como dice uno de mis auxiliares.
- Es que, como el año has estado más bien seco – hace intento de explicar el centurión Plácido, con la voz ronca y aguardentosa -, pues decidimos ahorrar algo de agua, aclarando menos el vino.
- ¿Aclarando? – le dice el primipilo Cornificio, que ha entrado detrás de los centuriones, cabeceando de disgusto – La mayor parte del vino que habéis trasegado no llevaba ni una mala gota de agua, borrachuzos.
- Siempre de mal humor – le dice el centurión Canuleyo.
- ¿Cómo no estarlo, si me tenéis el servicio dejado de la mano de los dioses?
- No basa nada – dice el centurión Primitivo, con la lengua de trapo – Fasta los ladrones están de Saturnalia… ¡Io, Saturnalia! – hipando, trata de simular un brindis, pero da un traspiés y está a punto de caerse encima de la mesita del teléfono - ¿Guien ha puesto esta cosa aquí?
- Anda,… - le dice Cornificio, haciendo un alarde de paciencia y sosteniéndole por una manga.
- Y ahora que hemos acabado con las Saturnalia en nuestro tiempo, – me dice el centurión Plácido, mostrándome una gran canasta llena de hortalizas y embutidos -, ¡vamos a celebrar las Navidades de los modernos!
- ¿Vosotros?, ¿aquí?
- Sí, bonita. ¿Dónde si no?... A ver cómo tienes de recogida la cocina, que hace mucho que no me paso por aquí y no me fío de que hayas mantenido las cosas como a mí me gustan… ¡Qué digo!... Voy a tener que traerme a tres pinches por lo menos – me dice reprobadoramente, después de asomarse a la cocina.
- Y a ti, hijita, ¿qué te pasa? – me pregunta el tribuno Galo en tono de médico de cabecera, mientras los oficiales se van adueñando de mi salón y mi cocina entre bromas y chascarrillos.
- La verdad es que no estoy para muchos trotes, Galo. El frío y el viento de estos días me tienen con la garganta muy irritada y mal cuerpo.
- Pues hoy es el día indicado para hacerle una rogativa a Angerona.
- Sí, es su día, el 21 de diciembre.
- No sólo por eso – me cuenta, mientras me toma el pulso y me pone los dedos en la frente para comprobar si tengo fiebre – Es que también se decía que su nombre deriva de una antiquísima epidemia de anginas que debió asolar Roma y sus alrededores antes incluso de que nacieran Rómulo y Remo, y de la que se supone que Angerona libró a la población que, agradecida, le rindió culto desde entonces… Así que le haremos una rogativa, como mandan los cánones, y, a la par, te vas a tomar una infusión de tomillo con una cucharada de miel… ¡¿Oído, Plácido?!
- ¡Oído, tribuno! ¡Marchando una infusión de tomillo bien cargada!... Niña, ¿dónde has puesto la miel?, que no está donde yo te la dejé...


Sí, queridos lectores, mis personajes amenazan con pasar las Navidades en mi casa,...
- Te recuerdo que tenemos que trabajar en la segunda entrega de mis comentarios - me dice el centurión Sereno, que llega el último, cargado de rollos de papiro.
Lo dicho, amigos, que me han invadido ;)

Las imágenes que ilustran es entrada son un hermoso reloj de sol, que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional (Madrid, España), procedente de la antigua ciudad romana de Baelo Claudia (provincia de Cádiz, España), que hemos colocado aquí, como alegoría del solsticio de invierno y el cambio de duración de los días. Y una hermosa figurilla danzante, procedente del sur de Italia y conservada en el Museo Nazionale, que, a falta de una efigie de Angerona, nos recuerda su relación con los momentos favorables, la salud, la alegría (por alejar las angustias) y la renovación; y, aunque no se coloca el índice en los labios para guardar silencio, ese dedo adquiere un gran protagonismo en su paso de baile.