LANZAS ROTAS


Minerva con lanza y escudo (foto: T. Piquet/2016)

El nombre de esta nueva sección del blog no tiene demasiado que ver con asuntos bélicos en la época de nuestras novelas, sino con la expresión "romper una lanza", originada siglos más tarde, en las justas medievales.


- ¡¿Lanzas rotas?! ¡A la herrería! ¡Ya! - ordena a voz en grito el primipilo, mientras busca con la mirada a los responsables de lo que él considera un desaguisado inaceptable y digno de un severo castigo.
- Querida, sugiero que te plantees cambiar el nombre de esta sección, porque si no, me vas a tener revuelta a la oficialidad cada vez que recurras a ella - me dice el tribuno.

En la actualidad, cuando hablamos de "romper una lanza", nos referimos habitualmente a defender verbalmente algo o a alguien, hablando bien de esa cosa, asunto, entidad o persona.

Para nuestro blog, hemos pedido a varias personas que rompieran una lanza a favor de "Caballos de Octubre", haciendo una reseña o poniendo por escrito su opinión sobre la novela, en general, o centrándose en algún aspecto o aspectos concretos. Los comentarios de estas "lanzas invitadas" los iremos publicando como entradas, etiquetadas como "lanzas rotas" para facilitaros la búsqueda en el archivo del blog.

- Esto del latín moderno me da dolor de cabeza, contubernales... Vamos a ver: ¿cómo es eso de que se puede invitar a unas lanzas? - dice uno de los centuriones.
- Será una frase hecha, digo yo - le contesta otro.
- Tú, por decir que no quede, je, je. Antes muerto que callado - añade un tercero.
- Muy salado estás tú hoy, jodío - le replica el aludido.
 - ¿Pues no estaban rotas? - interviene otro centurión, algo despistado.
- Éste se ha perdido camino del foro - se burla el bromista, y los demás se ríen con él.


La imagen que ilustra esta página es una fotografía tomada en el Museo Arqueológico de Jerez de la Frontera (Cádiz, España), donde se conserva este fragmento de mosaico que representa a la diosa Minerva, tocada con casco y armada con lanza y escudo.

- No está muy favorecida, pero se reconoce - dice uno de los centuriones, tras echarle una mirada inquisitiva.
- ¿A estas alturas te vas a dedicar a valorar obras de arte? - se burla uno de sus compañeros.
- ¿Arte? - interviene otro - Yo lo llamaría solería -
- Tú siempre tan práctico, Cayo -

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