jueves, 8 de septiembre de 2016

DANUBIO AZUL

Puerta torreada romana (reconstrucción/fortificaciones de Petavonium)


GEOGRAFÍAS - Pannonia (Hungría) y la frontera del Danubio

Tal como prometimos hace un par de días, dado que durante este verano se nos han ido uniendo más amigos procedentes de distintos países, hoy vamos a empezar una pequeña serie de entradas sobre Geografía antigua. Comenzamos por Europa, el corazón del mundo romano, y para ello nos acompañan esta tarde el tribuno, el oficial narrador y el oficial de mayor graduación del elenco de nuestros personajes.

- Parece que hoy el calor nos está dando un respiro – digo, para iniciar la conversación, mientras les sirvo una limonada.
- Cierto, hijita – dice el tribuno.
- Sí – dice el narrador, con su habitual parquedad.
- Está claro… Pero no hemos venido a hablar del tiempo – dice el oficial de mayor graduación, de tan malas pulgas como de costumbre.
- Hoy me gustaría que les contáramos a nuestros lectores algo sobre Pannonia, - le digo al tribuno –, ya que este verano se han unido a los lectores de nuestro blog varios amigos residentes en Hungría… -
- Sí, guapa, pero no me lo entretengas mucho – me dice el oficial de mayor graduación -, que tiene la mesa de su despacho hasta arriba de documentos por firmar –
- ¿Cómo? – se extraña el tribuno.
- No pongas cara de nuevo en este puerto, tribuno, que me lo ha confirmado tu secretario –
- Calixto nunca… -
- Tu Calixto será un hacha escribiendo en griego al dictado, pero no tiene ni media bofetada. En cuanto lo he cogido del brazo y lo he zarandeado un poco, me ha contado todo lo que quería saber;… y también otras cosas que no, pero que, mirándolo bien, no dejan de tener su interés –
- ¿Cuántas veces os habré dicho que no quiero que amedrentéis a los civiles? – le dice el tribuno, en un tono a medio camino entre la reprimenda y la resignación.
- No, tribuno, de amedrentar nada – le responde el oficial de mayor graduación, con una media sonrisa torcida – Llamémoslo "un poco de persuasión", como dirías tú –
- La relación entre la persuasión y vosotros me causa pavor – dice el tribuno, cabeceando.
El oficial de mayor graduación y el narrador se ríen por lo bajo. 

Ciertamente, queridos lectoras y lectores, el aspecto de nuestros amigos resulta intimidante de ordinario, y, como al tribuno su concepto de “persuasión”, a mí, el simple hecho de imaginarles en pie de guerra, me impresiona.

- Íbamos a hablar de Pannonia – digo, para reanudar la conversación, porque si no, a este paso se nos hará tarde y al oficial de mayor graduación le entrarán las prisas por volver al Pasado, y se llevará al tribuno en volandas.
- Pannonia es una región que se extiende entre las estribaciones orientales de los Alpes y el gran valle del río Danuvius – cuenta el tribuno - Tiene paisajes y comarcas muy diferentes, que van desde las de alta montaña a la más plana llanura. Administrativamente, se dividió en dos, atendiendo a esas diferencias, la Pannonia Superior, la más occidental y montañosa; y la Pannonia Inferior, la más oriental, en la gran cuenca danubiana. Las dos Pannonias cuentan con terrenos excelentes para la ganadería y la viticultura. Con el tiempo, serían unas de las principales zonas productoras de cueros y pieles, curtidos y sin curtir –

Hoy en día, lo que se conocía como Pannonia Superior, se corresponde casi por completo con la parte más oriental de Austria y parte de la Hungría noroccidental. Y la Inferior, con el resto del extremo occidental de Hungría, desde el curso del Danubio hasta sus fronteras con la mencionada Austria y con Eslovaquia.

- La actual Hungría (desde ya hace muchos siglos), se extiende mucho más hacia el Este, a partir del Danubio, pero, en vuestros tiempos, la Pannonia terminaba en sus orillas, ¿no, amigos míos? –
- Así es – responde el oficial de mayor graduación, siguiendo una indicación que le hace el tribuno – En Pannonia, el limes lo teníamos establecido en el mismo Danuvius
- Lo que quiere decir que el río servía de frontera entre los territorios romanos y los no romanos –
- Sí – explica el narrador – Un río de esas características es una excelente frontera natural, lo que facilita su control y defensa –
- Y disminuye el gasto en fortificaciones, puesto que sólo es necesario emplearse a fondo en los lugares donde el cruce del río es menos dificultoso. En otros, un buen sistema de vigilancia y comunicaciones permite acudir al punto crítico en poco tiempo, tras detectarse indicios de paso con intenciones agresivas, pues la propia dificultad del cruce embaraza al enemigo lo suficiente como para permitir una reacción oportuna por parte de nuestras fuerzas – añade el oficial de mayor graduación.
- ¿Ves, querida? Les necesito conmigo. Yo no lo habría podido explicar mejor – sonríe el tribuno, con un punto de orgullo paternal hacia sus oficiales.
- Entonces, para que les quede claro a nuestros lectores, ¿la Pannonia romana acababa en el Danubio? –
- Eso hemos dicho – sonríe el narrador – Nuestra orilla, la que estaba fortificada, y vigilada de continuo, era la occidental –
- Lo que no quita para que también tuviéramos puestos avanzados en la orilla opuesta, para avisar de que no estábamos allí de excursión,… O, como diría aquí el buen tribuno, para ejercer una cierta disuasión entre probables enemigos -

Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en todos los países ribereños del Danubio a lo largo del siglo XX, fueron poniendo de manifiesto la existencia de fortalezas, fortines y sistemas defensivos y de control fronterizo construidos en época romana. 

- Algunos de esos puntos fortificados en la época de nuestras novelas y años sucesivos, dieron lugar a poblaciones civiles permanentes. Varias de ellas son hoy ciudades de gran relevancia, como el caso de Budapest, la capital de Hungría –
- Que entonces se llamaba Aquicum – apunta el narrador.
- Continuemos. Ahora toca,… -
- ¡Irse para los cuarteles! – me interrumpe el oficial de mayor graduación, poniéndose en pie y cogiendo del codo al tribuno, al que prácticamente levanta en vilo de su asiento – Que tenemos que hacer acto de presencia antes de que empiece la primera vigilia –
- Bueno, pero prometednos que volveréis mañana para seguir hablando de Geografía –
- Pues claro que sí, hijita – dice el tribuno, arreglándose el uniforme, mientras el oficial de mayor rango tira de él hacia el Pasado.
- ¿A qué viene tanta prisa? – le pregunto al narrador, mientras él los sigue.
- Es que, como dice nuestro principal, la sombra del águila mantiene a los pollos dentro del gallinero –

GLOSARIO
Limes - Frontera (de ahí la palabra española "límite").

Para ilustrar esta entrada, y ya que nuestros personajes han hablado de fortificaciones, os traigo una fotografía de la reconstrucción de una puerta de una base militar romana, conformada por un sistema de acceso directo entre dos torres de flanqueo. Se realizó siguiendo modelos de época republicana, con cimientos y zócalos de mampostería, y alzados de madera. Se encuentra en Rosinos de Vidriales (Zamora, España), y perteneció al "campamento" romano de Petavonium. (Fotografía, E.Henares/2015).


miércoles, 7 de septiembre de 2016

C ES 100

Jardín con fuente y tórtolas (Pompeya, Italia)


LA ENTRADA NÚMERO CIEN

Sí, queridos lectoras y lectores, la entrada de hoy es la número 100 de nuestro blog.

De ahí el título, que a algunos os habrá parecido poco menos que “jeroglífico”, pero es que, en los tiempos de nuestras novelas, los números no se representaban tal como hoy. Eso sería un avance medieval. En la Antigüedad Romana, se representaban mediante letras, o combinaciones de letras. La letra C equivalía al número 100. Así que hoy estamos en la entrada centum, que dirían ellos.

Por eso hoy vamos a celebrar este pequeño gran logro de nuestro blog, agradeciéndoos a todos, viváis en el país que viváis, que nos sigáis en el entorno digital, desde el día  en que mis personajes y yo decidimos comenzar esta andadura.

No les veis, pero os aseguro que todos están aquí, saludándoos, contentos de tener esta peculiar posibilidad de dar a conocer sus andanzas a sus descendientes, y al resto del mundo. Un mundo que ellos no llegaron a conocer como nosotros, pero al que querían tanto o más. Un mundo que, sin ellos, nunca hubiera sido lo que es hoy, pues la herencia que nos legaron es el haz de fuertes hilos sobre los que se fue tejiendo la posteridad.
Y nos dejaron el listón bien alto, pues, con muchísimos menos medios técnicos que nosotros, superaron retos y hallaron soluciones que aún hoy nos asombran. ¿Cuántas veces no se oye, o no se lee por ahí, algo como “hay que ver lo adelantados que estaban los romanos”? Pues no, no estaban adelantados para su época. Estaban exactamente en su momento. Quizás hayamos sido todos los que les heredamos los que no fuimos capaces de seguir su ritmo, o de avanzar como ellos, hasta hace muy poco tiempo.

Para acabar por hoy, vamos a brindar con todos vosotros, con un buen vino:
- A ver, queridos personajes, ¿queréis decirles algo a los herederos? –
- ¡¡¡Valor y mucha suerte!!! –

Todos levantan sus copas a la par y gritan al unísono, aunque ya les he explicado que, por mucho que levanten la voz, vosotros sólo percibiréis lo que yo escriba en la “caja bizarra”.

Para ilustrar esta breve y especial entrada, os traigo este bello motivo de una pintura mural de Pompeya (Nápoles, Italia), en el que se ve una fuente con surtidor y unas tórtolas, entre frutales y flores.

martes, 6 de septiembre de 2016

JUEGOS ROMANOS

Motivo decorativo arquitectónico romano


LUDI ROMANI

El ruido metálico y las fuertes pisadas de suelas claveteadas a paso de marcha me anunciaron por sorpresa la llegada de mis personajes, después de varios días de ausencia. El primero en aparecer fue el tribuno, con rostro preocupado. Le seguían el narrador y el oficial de mayor graduación, cuyas zancadas, más largas que las del tribuno, apenas mantenían la distancia mínima de respeto; y, tras ellos, entró en mi casa la mayor representación de oficiales romanos que había visto hasta el momento, todos en uniforme de campaña y armados hasta los dientes.
- Hija, ¿cómo estás? – se apresura a decirme el tribuno, cogiéndome las manos.
A su espalda, el narrador y el oficial de mayor graduación esperan mi respuesta con cierta ansiedad. Los demás se van acercando, también expectantes.
- Bien,… ¿Cómo estáis vosotros? Creí que esta ola de calor os retendría en el Pasado –
- Con peores nos las hemos visto – gruñe el oficial de mayor graduación en su tono habitual de pocos amigos - ¿No me irás a decir que hemos salido en estampida de los cuarteles sólo para que nos preguntes por la salud? –
- O para hablar del tiempo – interviene otro de los oficiales.
- ¿Otra de tus falsas alarmas, tribuno de nuestras culpas? – pregunta el último oficial en llegar.
El tribuno carraspea:
- Estaba preocupado. Eran ya muchos días sin tener noticias tuyas, hijita, y uno de tus últimos mensajes, que nos llegó mal, decía algo sobre enfermedad.
- Cierto, no he publicado nada en el blog en los últimos días porque he tenido un familiar enfermo, pero ya está bien. Y yo, como podéis ver, queridos oficiales, estoy estupendamente, y encantada de volver a veros –
- Menos zalamerías – me dice el oficial de mayor graduación – A ver – se vuelve hacia el resto de los oficiales – Tú, tú y tú os quedáis conmigo, para acompañar al tribuno de regreso más tarde. Los demás, volviendo ahora mismo a los cuarteles os quiero –
- No hay problema. Hemos dejado al novato sabino al cargo – dice el oficial aficionado a la cocina.
- Sí. Ese muchacho promete. Se encargará de todo muy bien, podemos estar tranquilos – añade el oficial que tiene la cara surcada por una larga cicatriz.
- ¡Y un cojón de toro! He dicho que volviendo al Pasado, y os vais ya. Y cuando lleguéis, cada cual a lo suyo. Esto ha sido otra de las alarmas del tribuno, pero no es día de fiesta. ¿Entendido? –

Les he preparado limonada con mucho hielo, y pronto el aire acondicionado hace estornudar a uno de los que se han quedado finalmente conmigo y el tribuno.
- Contadme, ¿qué habéis estado haciendo?,… porque, según parece, estos días también habéis estado muy ocupados –
- Hemos estado cazando impostores – dice el narrador.
- ¿De qué quieres que hablemos hay a los lectores, hijita? – me pregunta el tribuno, cambiando de tercio, ya que no están dispuestos a comentar nada sobre ningún caso abierto.
- Pues, me gustaría que nos contarais algo sobre ese tema de los impostores –

Los cuatro oficiales y el tribuno niegan con la cabeza al unísono, muy serios.
- Bueno, en ese caso, hablemos del calendario de Septiembre, porque creo que, en vuestra época, este mes se celebraban unas de las principales fiestas civiles de Roma, los Juegos Romanos –
- Exacto, exacto – asiente el tribuno – Los ludi romani se celebraban entre el 5 y el 19 de este mes –
- O sea, que ayer debieron haber empezado –
- Sí, bonita – me dice el oficial más guapo de todas las Hispanias – Y nosotros, aquí, destacados lejos de todo, y perdiéndonoslos –
- ¿Qué te he dicho yo de quejarse del destino? – le gruñe el oficial de mayor graduación, echándole una mirada afilada como un puñal.
- Que ni se me ocurra – dice el guapo, cariacontecido - Que debo agradecer a todos los dioses la oportunidad de servir en nuestra legión, que es la mejor y más honorable de todas las legiones. Y que cualquier lugar donde mi legión esté destinada será el mejor posible,… aunque… -
- ¡Aunque nada! – le interrumpe el oficial de mayor graduación en tono inapelable – Sabía yo que a este pimpollo no se le puede dejar solo – le gruñe al tribuno – En cuanto abre la boca nos deja en mal lugar. Vamos a tener que pensar seriamente lo de dejar que venga por el Futuro, ni aunque éste prometa controlarlo – añade, señalando al narrador.
El tribuno adopta un aire pensativo. El narrador y el otro oficial miran al más guapo con un “mira que te lo hemos dicho” pintado en las caras. Y el oficial de mayor graduación parece estar calculando la forma en que hará pagar al guapo su indiscreción.

- ¿Los Juegos Romanos eran juegos circenses? – pregunto. Es una obviedad, pero me sirve para romper el incómodo silencio.
- Exactamente, hijita – responde el tribuno.

De nuevo el silencio y las caras largas. Si los juegos duraban hasta el día 19, aún nos quedan algunos para volver a sacar el tema. Pruebo con otro:
- ¿Sabéis que ya tenemos lectores en la antigua Pannonia? –
- Algo de eso nos contaste;… y de otros lugares de Europa y del resto del mundo – dice el tribuno, pero sin mostrar mayor interés – Mañana, si quieres, hija, hablaremos de Geografía; pero ahora vamos a marcharnos, porque voy a tener unas palabritas con mis oficiales, en privado. Concilio en cuanto volvamos a los cuarteles – les dice muy serio.

Queridos lectoras y lectores, con Septiembre, a pesar de la peor ola de calor de este verano, retomamos la actividad normal del Blog, así que mis personajes y yo estaremos por aquí más a menudo que en las semanas anteriores. Ya sabéis: en los próximos días hablaremos de Geografía, como parte de la bienvenida a los nuevos amigos que se nos han ido uniendo en diversos países; y de los Juegos Romanos, así que ¡mucho circo!

Para ilustrar la entrada de hoy, un motivo decorativo de la época (a partir de un grabado del siglo XIX sobre órdenes arquitectónicos romanos).